
Meat Puppets. O los barbudos que tocan con Nirvana en el unplugged (legendario, exquisito, sensible… ¿Qué más decir?). “Station”. Algo irónica, y casi juguetona. La guitarra ahogada, entre silbidos y la devaluación de la psicodelia, oscurecida entre las nubes y plagada de encierro. Cigarros, parlantes y acordes. La canción es un juego (¿Cuál no?) y los coros suenan infantiles. Pero la canción es también un prelogómeno de lo peor: hasta se puede advertir el fin del mundo con una sencillez chabacana, confianzuda. Más que Single, es un Jingle. Más que Meat Puppets, pueden ser Meat Muppets (sobre todo por el componente juguetón e infantil). ¿Y el grunge? También aparece ahogado. Es 1994 y se evidencia el final del grunge, que de tan joven da pena y estupor. Y es como todo, como James Dean, Kurt Cobain o Shannon Hoon. ¿La estación? Habrá que ver de qué se trata, a quién se alude y a quién se espera. O si sólo de se habla de una estación radial, dispuesta a conectar con el líder de Nirvana.
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