Los sábados siempre son grises. Sobre todo a la tarde. Más si la marcha del tren amasa el riel y las nubes enturbian un cielo de encanto y tormenta. The Railway Children, lo sabe. O lo sabía porque ya no existe como banda y como entidad. El Reino Unido los tragó y jamás los devolvió. Y quizás aún estén sonando en alguna calle cerrada de su Wigan natal, no se sabe. Lo destacable es que “A Pleasure” es, junto a “Under the Milkyway” de The Church, una de las más memorables gemas lado b de finales de los ochenta. “A pleasure” no es una canción totalmente desconocida, suele ser parte de compilados pomposos en los que los brillos tecno-queer de Gazebo y la estocadas síncopes de IQ (aquella banda sinfónica de los ochenta) se funden en una misma y llamativa idea. “A pleasure” no es sólo un tema de sábado, sino que también es una canción otoñal. Una canción para ver las hojas volar y sentir que los días de la vida aún están sin escribirse y sin borrarse. Como el aire; como el placer.

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